La
Solución de Dios
Pantalla 1
Bienvenido al estudio de esta lección. Oremos:
Señor y Padre nuestro,
Una vez más, queremos escudriñar tu Palabra, por lo cual te pedimos humildemente que nos
ayudes al estudiar esta lección.
Por favor, danos tu Santo Espíritu, para que nuestras mentes puedan ser abiertas y
comprendamos lo que quieres enseñarnos.
Oramos en el Nombre de Jesús.
Amén.

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2
1 Juan 5:19
El mundo entero está bajo el maligno.

Antes de proseguir, le recomendamos que repase la lección anterior «¿Por qué Existe el Mal?», para comprender el
origen del mal, el sufrimiento y la muerte.
Entre otras cosas, aprendimos que al desobedecer a Dios, el hombre se puso bajo el dominio
de Satanás.
Fue de esta manera que el pecado entró en el mundo, trayendo consigo todas sus
consecuencias: separación de Dios, sufrimiento y muerte.

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3
Romanos 5:12
Por esta razón, así como el pecado entró en el mundo
por medio de un solo hombre y la muerte por medio del pecado, así también la muerte
pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.

Romanos 6:23
La paga del pecado es muerte.

En la lección anterior vimos también que el pecado es transgresión de la ley
de Dios (1 Juan 3:4).
La raza humana en su totalidad, al convertirse en pecadora, fue condenada a muerte.

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4
Jeremías 13:23
¿Podrá el negro cambiar de piel y el leopardo sus
manchas?
Así tampoco vosotros podréis hacer el bien, estando habituados a hacer el mal?

Por siglos, el pecado se ha posesionado del corazón humano de tal forma, que
el hombre por sí mismo no puede deshacerse de él, por más que trate.
Abandonado al pecado, el hombre se encuentra ante una situación desesperada.

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5
Romanos 7:18,19,24
Yo sé que en mí, a saber, en mi carne, no mora el bien.
Porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.
Porque no hago el bien que quiero; sino al contrario, el mal que no quiero, eso practico.
(...)
¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

Cuando aceptamos nuestra incapacidad para hacer lo bueno, sentimos una gran
pena y un profundo sentido de impotencia.

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6
Isaías 63:19; 64:1
Hemos venido a ser como aquellos sobre quienes tú jamás
has señoreado y sobre los cuales nunca ha sido invocado tu nombre.
¡Oh, si desgarraras los cielos y descendieras!

Para el ser humano, al darse cuenta de su impotencia frente al pecado, el
problema puede parecer enorme.
Todo lo que le espera es la muerte, sin esperanzas.
La única esperanza procede de Dios. ¿Aceptaría El dejr el cielo para venir a salvarnos?

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7
Ezequiel 33:11
«¡Vivo yo, que no quiero la muerte del impío, sino que
el impío se aparte de su camino y viva!», dice el Señor Jehovah. «¡Apartaos, apartaos
de vuestros malos caminos!»

2 Pedro 3:9
[El Señor] es paciente para con vosotros, porque no
quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento.

1 Timoteo 2:4
[Dios nuestro Salvador] quiere que todos los hombres sean
salvos.

¡Sí! Dios ha ideado un plan para la salvación de los pecadores.

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8
1 Juan 3:1
Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre para que
seamos llamados hijos de Dios.

Dios nos ama y quiere que todos seamos salvos. Desea ardientemente tener con
nosotros la misma relación que tenía con la raza humana antes de la caida.
Pero la justicia perfecta de Dios exige la muerte del pecador, el transgresor de la ley
divina. «Porque la paga del pecado es muerte.» (Romanos 6:23)
¿Cómo puede Dios cumplir con las demandas de la justicia divina y al mismo tiempo
mostrar su ardiente amor por cada uno de nosotros?

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9
1 Juan 4:9,10
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en
que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos
amó a nosotros y envió a su Hijo en expiación por nuestros pecados.

Para que el hombre culpable pudiera librarse de la condena de muerte, era
necesario que uno que no conoció el pecado tomara sobre sí la condenación que los
pecadores merecen: la muerte.
El unigénito Hijo de Dios, quien nunca ha pecado, se ofreció en sacrificio, para que
nosotros podamos tener vida.

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10
Juan 3:16
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su
Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.

Este mensaje es el punto central de la Palabra de Dios; la razón principal de
ser de estas lecciones.
Al entregar a Su único Hijo, Dios se ofreció en sacrificio El mismo, tomando sobre sí
los pecados de los hombres, para que nosotros, que éramos pecadores condenados a muerte,
pudiéramos heredar la vida eterna.
¡Este es el más excelente mensaje de esperanza jamás dado a la raza humana!

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11
1 Pedro 1:10,11
Acerca de esta salvación han inquirido e investigado
diligentemente los profetas que profetizaron de la gracia que fue destinada para vosotros.
Ellos escudriñaban para ver qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo
que estaba en ellos, quien predijo las aflicciones que habían de venir a Cristo y las
glorias después de ellas.

Como veremos al estudiar esta lección y las siguientes, el mensaje de la
Biblia se centra en este mensaje de salvación por gracia; es decir, el regalo de Dios a
través de Su Hijo unigénito.
¡Todos los profetas proclamaron este mensaje!

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12
Génesis 3:14,15
Entonces Jehovah Dios dijo a la serpiente:
«(...) Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia;
ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón.»

Acto seguido de la caida, Dios prometió remediar la situación.
La descendencia de la serpiente son los seguidores de Satanás, el hombre de pecado. La
descendencia de la mujer es Jesús, el Unigénito Hijo de Dios, el Salvador del mundo, y
aquellos que fielmente le siguen.
A través de los pecadores, Satanás ha afligido enormemente a Jesús, y de esa forma le
ha herido el calcañar a Jesus. Pero por Su muerte en la cruz, Jesús triunfó sobre
Satanás y el diablo, y de esa manera hirió la cabeza de la serpiente.

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13
Juan 8:56
[Dijo Jesús:] «Abraham, vuestro padre, se regocijó de
ver mi día. El lo vio y se gozó.»

Job 19:25
[Dijo Job:] «Pero yo sé que mi Redentor vive.»

Isaías 59:20
Entonces el Redentor vendrá a Sion. Y a los de Jacob que
se arrepientan de la transgresión.

Abraham, Job y muchos otros, pusieron su esperanza en la salvación de Dios.

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14
Mateo 1:21
[María] dará a luz un hijo; y llamarás su nombre
Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Jesucristo es el unigénito Hijo de Dios, quien se ofreció a morir en el lugar
que nos correspondía a cada uno de nosotros, para salvarnos de nuestros pecados.
En Jesucristo se cumplen perfectamente todas las profecías del Antiguo Testamento
concernientes al Mesías.
Veamos algunas de estas profecías y los versículos que confirman el cumplimiento de cada
una de ellas.

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15
Miqueas 5:2
Pero tú, oh Belén Efrata, aunque eres pequeña entre
las familias de Judá, de ti me saldrá el que será el gobernante de Israel, cuyo origen
es antiguo, desde los días de la eternidad.

Mateo 2:1
Jesús nació en Belén de Judea, en días del rey
Herodes.

El Mesías tenía que nacer en Belén. Y Jesús nació exactamente en Belén.

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16
Oseas 11:1
De Egipto llamé a mi hijo.

Mateo 2:14,15
Entonces José se levantó, tomó de noche al niño y a
su madre, y se fue a Egipto. Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se
cumpliese lo que habló el Señor por medio del profeta, diciendo:
«De Egipto llamé a mi hijo.»

El regreso del Mesías de Egipto también fue profetisado.

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17
Isaías 40:3
Una voz proclama: «¡En el desierto preparad el camino
de Jehovah; enderezad calzada en la soledad para nuestro Dios!»

Mateo 3:1,3
En aquellos días apareció Juan el Bautista predicando
en el desierto de Judea. (...)
Pues éste es aquel de quien fue dicho por medio del profeta Isaías:
«Voz del que proclama en el desierto: "Preparad el camino del Señor; enderezad sus
sendas."»

Juan preparó a los hombres para la venida del Mesías prometido.

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18
Isaías 35:4-6
[Dios] mismo vendrá y os salvará.
Entonces serán abiertos los ojos de los ciegos, y los oídos de los sordos se
destaparán. Entonces el cojo saltará como un venado, y cantará la lengua del mudo.

Mateo 11:4,5
Y respondiendo Jesús les dijo:
«Id y haced saber a Juan las cosas que oís y veis: Los ciegos ven, los cojos andan, los
leprosos son hechos limpios, los sordos oyen, los muertos son resucitados.»

El Antiguo Testamento había predicho que el Mesías sanaría a las multitudes.

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19
Isaías 53:1
¿Quién ha creído nuestro anuncio? ¿Sobre quién se ha
manifestado el brazo de Jehovah?

Juan 12:37,38
Pero a pesar de haber hecho tantas señales delante de
ellos, no creían en él; para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías que dijo:
«Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje? ¿A quién se ha revelado el brazo del
Señor?»

Apesar de lo que revelaban las profecías, los judios no creyeron que Jesús
era el Mesías.

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20
Isaías 53:3
Fue despreciado y desechado por los hombres, varón de
dolores y experimentado en el sufrimiento.
Y como escondimos de él el rostro, lo menospreciamos y no lo estimamos.

Marcos 9:12
[Jesús] les dijo:
«(...) Y, ¿cómo está escrito acerca del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea
menospreciado?»

Para salvarnos, Jesucristo sufrió el desprecio de los hombres, y sufrió en
gran medida.

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21
Isaías 53:7
El fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca. Como
un cordero, fue llevado al matadero; y como una oveja que enmudece delante de sus
esquiladores, tampoco él abrió su boca.

Mateo 27:13,14
Entonces Pilato le dijo [a Jesús]:
«¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?»
El no le respondió ni una palabra, de manera que el procurador se maravillaba mucho.

Mientras la sarta de acusaciones en su contra era proferida, Jesús permaneció
en silencio.

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22
Isaías 53:12
Fue contado entre los transgresores, habiendo él llevado
el pecado de muchos e intercedido por los transgresores.

Lucas 23:33,34
Cuando llegaron al lugar que se llama de la Calavera, le
crucificaron allí, y a los malhechores: el uno a la derecha y el otro a la izquierda.
Y Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.»

Aunque estaba clavado a una cruz, Jesús oraba por sus transgresores.

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23
Isaías 53:12
Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los
fuertes repartirá despojos. Porque derramó su vida hasta la muerte.

Juan 10:17,18
[Jesús dijo:] «Por esto me ama el Padre, porque yo
pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mí
mismo.»

Jesucristo nos ama tanto, que estuvo dispuesto a morir por nosotros.
Nadie lo obligó a hacerlo. Lo hizo por amor.

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24
Isaías 53:5,6,11
Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido
por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos
nosotros sanados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino. Pero
Jehovah cargó en él el pecado de todos nosotros. (...)
Por su conocimiento mi siervo justo justificará a muchos, y cargará con los pecados de
ellos.

Estas son las buenas nuevas del Evangelio: Jesús se ofreció como sacrificio
por cada uno de nosotros, para que tengamos la vida eterna.

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25
Salmo 16:10
Pues no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que
tu santo vea corrupción.

Hechos 2:31
[David] viéndolo de antemano, habló de la resurrección
de Cristo: que no fue abandonado en el Hades, ni su cuerpo vio corrupción.

La victoria de Jesucristo sobre la muerte, comprueba que tiene el poder de
darnos vida eterna si en realidad la deseamos.

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26
Lucas 24:25-27
Entonces [Jesús] les dijo:
«¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No
era necesario que el Cristo padeciese estas cosas y que entrara en su gloria?»
Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas, les interpretaba en todas las Escrituras
lo que decían de él.

La Biblia en su totalidad, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, nos habla de
la promesa de un Salvador y el cumplimiento de las mismas en la persona y ministerio de
Jesucristo, quien murió y resucitó para salvar a la humanidad perdida.

Pantalla
27
Juan 20:31
Pero estas cosas han sido escritas para que creáis que
Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Dios no fue forzado a venir y salvar a los pecadores. Lo hizo porque nos ama
con amor infinito.
La salvación que nos ofrece, a través de Su Hijo Jesucristo, es la única solución para
el problema del pecado y para que obtengamos las vida eterna.
Dios hizo todo lo que era necesario para nuestra salvación. ¿Por qué no aceptar Su
ofrecimiento, mientras tenemos tiempo de hacerlo?

Pantalla
28
Invitemos a Jesús para que sea nuestro Salvador personal:
Señor,
Estábamos perdido en nuestros pecados y destinados a la muerte eterna.
Pero nos amastes tanto, que estuviste dispuesto a venir a esta tierra y morir en la cruz
para que disfrutemos de la vida eterna.
En este mismo momento, al invitarte a ser nuestro Salvador personal, te pedimos también
que nos transformes y nos hagas semejantes a ti.
En tu Nombre oramos.
Amén.

El examen de la Lección 5 le espera
(Disponible en inglés y francés
solamente.)

Fuente de las imágenes de esta lección
Pantalla 1: Colección de imágenes «Corel Gallery Magic» por
Corel, 1997, CD #7, Photo Library 1, 27032.PCD. Pantalla 2: Imagen en la
revista: «The Watchtower» (el 1 de Abril de 1994), Watch Tower Bible and Tract Society,
p.16,17. Pantalla 3:Colección de imágenes «ClickArt 65,000» por
Broderbund, CD #4, RELCL025.JPG. Pantalla 4: «Hunter with Dead
Leopard», Early 20th century, Wakenga, Nyasaland. Foto tomada del sitio Web:
www.corbis.com (Hulton-Deutsch Collection). Image ID: HU025454. Pantalla 5: Fotografía
de PhotoDisc. Imagen en la revista: «Adventist Review» (Junio 1997), p.25.
Pantalla 6: Fotografía en el CD: «Master Clips 500,000» por IMSI, CD #17,
29180076.JPG. Pantalla 7: RUIZ, Eduardo. Imagen en la revista: «La
Sentinelle» (Abril 1995), Pacific Press Publishing Association, p.5. Pantalla 8: Used
by permission. Copyright © 1959, 1987 by Review and Herald® Publishing Association, USA.
All Rights Reserved. ZINGARO, Charles. Imagen en el libro: «Votre Bible et Vous»
(MAXWELL, Arthur S.), p.125. Pantalla 9: MANISCALCO, Joe. Imagen en el
CD: «Images from the Bible and Sacred History CD», Chosen Works, MLI Software,
JM126.BMP. Pantalla 10: DELACROIX, Eugène. «Christ on the Cross»
(1835), Museo dela Cohue, Vannes. Imagen en el libro: «Charlton Heston Presents the
Bible», GT Publishing, New York, 1997, p.231. Pantalla 11: Imagen en:
«Prophecy Seminars», Seminars Unlimited, 1989, Daniel lección #30 («Sharing Daniel's
Message with the World»), p.5. Pantalla 12: Used by permission.
Copyright © 1959, 1987 by Review and Herald® Publishing Association, USA. All Rights
Reserved. SCHLAIKJER, Jes. Imagen en el libro: «Votre Bible et Vous» (MAXWELL, Arthur
S.), p.257. Pantalla 13: Imagen en la revista: «The Watchtower» (el 1
de Julio de 1988), Watch Tower Bible and Tract Society, p.8. Pantalla 14: Used
by permission. Copyright © 1945, 1947, 1948, 1949, 1968, 1996 by Review and Herald®
Publishing Association, USA. All Rights Reserved. ANDERSON, Harry. Imagen en el libro:
«Uncle Arthur's Bible Book» (MAXWELL, Arthur S.), p.308. Pantalla 15: BRICE,
N. Imagen en el libro: «The Bible Pageant, Volume 4: The Mighty Prince» (NEFF, Merlin
L.), Pacific Press Publishing Association, 1949, p.47. Pantalla 16: Imagen
en el libro: «The Children's Bible, volume 9», Golden Press, 1981, p.536,537.
Pantalla 17: BACICCIO, Giovanni. «St. John the Baptist Preaching», Museo Le
Louvre, Paris. Imagen en el libro: «Charlton Heston Presents the Bible», GT Publishing,
New York, 1997, p.154. Pantalla 18: POUSSIN, Nicolas. «Jesus Healing the
Blind of Jericho», Museo Le Louvre, Paris. Imagen en el libro: «The Bible in Art»
(WRIGHT, Susan), Todtri Productions Limited, New York, 1996, Página Cobertura.
Pantalla 19: TISSOT, J.J. Imagen en el libro: «The Living Bible Encyclopedia in
Story and Pictures, volume 16», New York, H.S. Stuttman Co. Inc., 1968, p.2096-b.
Pantalla 20: DORÉ, Gustave. Imagen en el libro: «La Bible de Gustave Doré»,
Lausanne, Edita, 1994, p.335. Pantalla 21: Used by permission. Copyright
© 1957, 1985 by Review and Herald® Publishing Association, USA. All Rights Reserved.
LEE, Manning de V. Imagen en el libro: «The Bible Story, volume 9» (MAXWELL, Arthur S.),
p.90. Pantalla 22: JUSTINEN, Lars. Imagen en la revista: «La
Sentinelle» (Abril 1995), Pacific Press Publishing Association, p.13. Pantalla
23: Colección de imágenes «Corel Gallery Magic» por Corel, 1997, CD #8, Photo
Library 4, 696008.PCD. Pantalla 24: Used by permission. Copyright ©
1957, 1985 by Review and Herald® Publishing Association, USA. All Rights Reserved.
HARLAN, Russell. Imagen en el libro: «The Bible Story, volume 9» (MAXWELL, Arthur S.),
p.4. Pantalla 25: Used by permission. Copyright © 1964, 1965, 1967,
1968, 1976 by Review and Herald® Publishing Association, USA. All Rights Reserved.
HARLAN, Russell. Imagen en el libro: «Uncle Arthur's Bedtime Stories, volume 5»
(MAXWELL, Arthur S.), p.92,93. Pantalla 26: Imagen en el libro:
«Egermeier's Bible Story Book» (EGERMEIER, Elsie E.), The Warner Press, 1963, p.484.
Pantalla 27: Used by permission. Copyright © 1962, 1990 by Review and Herald®
Publishing Association, USA. All Rights Reserved. ANDERSON, Harry. Imagen en la revista:
«La Sentinelle» (Septiembre 1980), p.11. Pantalla 28: Colección de
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