Haced
Esto en Memoria de Mí
Pantalla 1
Oremos:
Padre nuestro,
De acuerdo al relato del Evangelio, Jesús, pocas horas antes de su muerte, celebró la
Pascua con Sus discípulos.
Aunque había celebrado la Pascua anualmente, esta fue una ocasión muy especial, pués
Jesús la constituiría en el rito de la Santa Cena.
¿Qué es la Santa Cena, cuál es su significado y, especialmente, cuál es su importancia
en la vida del cristiano?
Nuestro Padre celestial, por favor, ilumínanos a través de Tu Santo Espíritu al
escudriñar Tu Palabra. Oramos en el Nombre de Jesús.
Amén.

Pantalla
2
Exodo 12:3,5-7,11
El diez de este mes cada uno tome para sí un cordero en
cada casa paterna, un cordero por familia. (...)
El cordero será sin defecto, macho de un año. (...)
Toda la congregación del pueblo de Israel al atardecer. Tomarán parte de la sangre y la
pondrán en los dos postes y en el dintel de las puertas de las casas en donde lo han de
comer. (...)
Es la Pascua de Jehovah.

La celebración de la Pascua se remonta a los tiempos de Moisés, cuando el
pueblo de Israel se encontraba en esclavitud en la tierra de Egipto.

Pantalla
3
Exodo 12:12,13
La misma noche yo pasaré por la tierra de Egipto y
heriré de muerte a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de los hombres como
del ganado. Así ejecutaré actos justicieros contra todos los dioses de Egipto. Yo,
Jehovah.
La sangre os servirá de señal en las casas donde estéis.
Yo veré la sangre y en cuanto a vosotros pasaré de largo y cuando castigue la tierra de
Egipto, no habrá en vosotros ninguna plaga para destruiros.

Para convencer al Faraón de que debía dejar al pueblo de Israel en libertad,
Dios envió nueve plagas sobre el pueblo de Egipto; todo ello en vano.
Durante la décima plaga, toda la tierra de Egipto sería afligida con la mortandad de los
primogénitos de cada familia. Solamente aquellas que participaran de la Pascua no se
verían afectadas por ella.

Pantalla
4
Exodo 12:14
Habréis de conmemorar este día. Lo habréis de celebrar
como fiesta a Jehovah a través de vuestras generaciones. Lo celebraréis como estatuto
perpetuo.

El pueblo de Israel demostró su fe en Dios a través de algo concreto; es
decir, matando un cardero y rociando los postes y dinteles de las puertas de sus casas con
su sangre.
La siguiente noche, vieron como el angel destructor pasó sobre las casas marcadas por la
sangre, salvando a sus primogénitos.

Pantalla 5
Lucas 22:7,8
Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era
necesario sacrificar la víctima pascual.
Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: «Id, preparadnos la Pascua para que comamos.»

Fiel a los mandamientos de Su Padre, Jesús, durante Su ministerio aquí en la
tierra, celebró la Pascua.
Pero al aproximarse el día de Su crucifixión, dió a Sus discípulos nuevos emblemas.
¿Por qué lo hizo?

Pantalla
6
Juan 1:29
Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo:
«¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!»

Jesús sabía que la Pascua era más que un recordatorio de la liberación del
pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto.
Anunciaba y simbolizaba la libertad mayor que alcanzaría el Cordero de Dios al ser
sacrificado en la cruz, salvando a los pecadores de sus pecados.

Pantalla
7
Números 9:12
No dejarán nada de ella para el siguiente día, ni
quebrarán ninguno de sus huesos. La celebrarán conforme a todo el estatuto de la Pascua.

Juan 19:33,36
Pero cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto,
no le quebraron las piernas. (...)
Porque estas cosas sucedieron así para que se cumpliese la Escritura que dice: «Ninguno
de sus huesos será quebrado.»

El sacrificio del cordero pascual era una sombra perfecta del sacrificio de
Jesús en la cruz; ni aun sus huesos fueron quebrados.

Pantalla
8
1 Corintios 5:7
Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido sacrificado.

1 Pedro 1:18,19
Tened presente que habéis sido rescatados de vuestra
vana manera de vivir, la cual heredasteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles
como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y
sin contaminación.

La Pascua era una sombra perfecta del sacrificio de Jesús en la cruz.
A partir de ese momento, la celebración de la Pascua perdió su valor.

Pantalla
9
Lucas 22:14-16
Cuando llegó la hora, [Jesus] se sentó a la mesa, y con
él los apóstoles. Y les dijo:
«¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes de padecer! Porque os digo que
no comeré más de ella hasta que se cumpla en el reino de Dios.»

Por lo tanto, Jesús usó nuevos emblemas que reemplazarían a la Pascua.
Esos nuevos emblemas representarían mejor Su sacrificio en la cruz. ¿Cuáles son?

Pantalla
10
Lucas 22:19
Entonces [Jesus] tomó pan, y habiendo dado gracias, lo
partió y les dio diciendo:
«Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado. Haced esto en memoria de mí.»

Juan 6:51
[Dijo Jesús:]
«Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para
siempre. El pan que yo daré por la vida del mundo es mi carne.»

El primer emblema es el pan sin levadura, que simboliza el cuerpo de
Jesucristo, ofrecido en sacrificio por nuestros pecados.

Pantalla
11
Lucas 22:17,18,20
Luego [Jesus] tomó una copa, y habiendo dado gracias,
dijo:
«Tomad esto y repartidlo entre vosotros, porque os digo que desde ahora no beberé más
del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios. (...)
Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.»

Juan 6:53
Y Jesús les dijo: «De cierto, de cierto os digo que si
no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en
vosotros.»

El segundo emblema es el jugo de uva sin fermentar, símbolo de la sangre de
Jesús, derramada por nosotros.
Démonos cuenta de que cada creyente debe deber este vino.

Pantalla
12
Juan 6:54,55
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna,
y yo lo resucitaré en el día final.
Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

Al leer estas palabras pronunciadas por Jesús, algunos creen que durante el
servicio de comunión el pan y el vino se transforman, milagrosamente, en el cuerpo y la
sangre de Cristo. A esta creencia se la conoce como «transubstanciación».
Otros creen que el cuerpo y la sangre de Jesús son añadidos a el pan y el vino. Esto es
«consubstanciación».
¿Cuál es correcta?

Pantalla
13
Juan 10:9
[Jesús dijo]: «Yo soy la puerta.»

Juan 14:6
Jesús le dijo: «Yo soy el camino.»

Juan 15:1
[Jesús dijo]: «Yo soy la vid verdadera.»

Cuando se utilizan las expresiones: «Esto es mi cuerpo,
esta es mi sangre» para sostener que la transubstanciación o la
consubstanciación ocurren, se ignora que Jesús con frecuencia utilizó las metáforas
para describirse a Sí mismo.

Pantalla
14
Juan 6:52,63
Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo:
«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» (...)
[Jesús les dijo]:
«El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os
he hablado son espíritu y son vida.»

Conociendo que los judios estaban interpretando Sus palabras literalmente en lo
referente a Su carne y Su sangre, Jesús los corrijió diciéndoles: «Las palabras que yo
os he hablado son espíritu y son vida.»
Por lo tanto, el pan y el vino no son literalmente el cuerpo y la sangre de Cristo, sino
símbolos de Su cuerpo y sangre.

Pantalla
15
Hebreos 7:27
[Jesús] no tiene cada día la necesidad, como los otros
sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios, primero por sus propios pecados y luego por los
del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.

Transubstansación y consubstanciación implica que, en cada servicio de
comunión, el cuerpo y la sangre de Cristo son ofrecidos como sacrificio vez tras vez.
Sin embargo la Palabra de Dios dice claramente que los sacrificios, habiendo sido
ofrecidos una vez, no tienen necesidad de continuar haciéndose.

Pantalla
16
1 Corintios 11:23-25
El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó
pan; y habiendo dado gracias, lo partió y dijo:
«Tomad, comed. Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido. Haced esto en memoria de
mí.»
Asimismo, tomó también la copa después de haber cenado, y dijo:
«Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. Haced esto todas las veces que la bebáis en
memoria de mí.»

La enseñanza de la Palabra de Dios es clara: el próposito de la Santa Cena no
es ofrecer a Cristo en sacrificio vez tras vez, sino recordar el sacrificio que hizo por
nosotros en el Calvario.

Pantalla
17
1 Corintios 11:26,27
Todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa,
anunciáis la muerte del Señor, hasta que él venga.
De modo que cualquiera que coma este pan y beba esta copa del Señor de manera indigna,
será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.

Participar en la Cena del Señor es un acto solemne.
Debemos participar de ella con reverencia hacia nuestro Salvador, haciendo distinción
entre los alimentos comunes y los emblemas sagrados que representan la muerte de Cristo.

Pantalla
18
1 Corintios 11:28,29
Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así
del pan y beba de la copa.
Porque el que come y bebe, no discerniendo el cuerpo, juicio come y bebe para sí.

La Santa Cena nos recuerda lo que costó salvarnos de nuestros pecados: la vida
del Unigénito Hijo de Dios, Jesucristo.
Nuestra participación en este servicio de comunión requiere, por lo tanto, una
preparación adecuada.
Los días anteriores a la Santa Cena debieran ser momentos para hacer un exámen de
conciencia, confesar a Dios nuestros pecados y arrepentirnos sinceramente.

Pantalla
19
Lucas 22:24
Hubo entre ellos [los apóstoles] una disputa acerca de
quién de ellos parecía ser el más importante.

Tristemente, unas horas antes del arresto de su Maestro, los apóstoles
parecían estar solamente interesados en saber quién sería el mayor de ellos en el
reino.
Sin embargo, Jesús estaba a punto de instituir un servicio que se llevaría a cabo
inmediatamente antes de la Santa Cena.
El servicio sería una invitación a renunciar al orgullo y las ambiciones,
preparándoloes para la Comunión.

Pantalla
20
Juan 13:1
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que
había llegado su hora para pasar de este mundo al Padre, como había amado a los suyos
que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

De esta forma el apostol Juan nos presenta el servicio que Jesús iba a
instituir para que Sus discípulos se hallaran listos para participar de la Santa Cena.

Pantalla
21
Juan 13:4,5
Se levantó [Jesus] de la cena; se quitó el manto, y
tomando una toalla, se ciñó con ella.
Luego echó agua en una vasija y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secarlos
con la toalla con que estaba ceñido.

Era costumbre que antes de comer, un sirviente lavara primero los empolvados
pies de los viajeros.
En ausencia de un sirviente que realizara esta labor, ninguno de los discípulos estuvo
dispuesto a humillarse y lavar los pies de los demás.
Así que, Jesús mismo sus pies, enseñándoles una verdadera lección de humildad.

Pantalla
22
Juan 13:12-14
Así que, después de haberles lavado los pies, tomó su
manto, se volvió a sentar a la mesa y les dijo:
«¿Entendéis lo que os he hecho?
Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien, porque lo soy.
Pues bien, si yo, el Señor y el Maestro, lavé vuestros pies, también vosotros debéis
lavaros los pies los unos a los otros.»

El lavamiento de los pies es un servicio que nos enseña a humillarnos y servir
a otros, sin importar la situación social.
Es también una oportunidad para hacer un exámen de conciencia, que nos prepara por
completo para participar de la Santa Cena.

Pantalla
23
Juan 13:14,15
Pues bien, si yo, el Señor y el Maestro, lavé vuestros
pies, también vosotros debéis lavaros los pies los unos a los otros.
Porque ejemplo os he dado, para que así como yo os hice, vosotros también hagáis.

Muchos cristianos han abandonado la práctica del servicio previo a la Santa
Cena; es decir, el lavamiento de los pies.
Sin embargo, Jesús claramente dijo a Sus discípulos que debían hacerlo, sabiendo la
importancia del mismo para preparar los corazones de aquellos que participarán de la
Santa Cena.

Pantalla
24
Juan 13:14-17
También vosotros debéis lavaros los pies los unos a los
otros. Porque ejemplo os he dado, para que así como yo os hice, vosotros también
hagáis.
De cierto, de cierto os digo que el siervo no es mayor que su señor, ni tampoco el
apóstol es mayor que el que le envió.
Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis.

Jesús repitió tres veces seguidas que debemos practicar el servicio del
lavamiento de los pies.
1. «También vosotros debéis lavaros los pies los unos a los
otros.»
2. «Porque ejemplo os he dado, para que así como yo os hice,
vosotros también hagáis.»
3. «Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois si las hacéis.»

Pantalla
25
Juan 13:10
Le dijo Jesús:
«El que se ha lavado no tiene necesidad de lavarse más que los pies, pues está todo
limpio.»

En la lección «Nacidos del Agua y del
Espíritu», hemos visto que el bautismo por inmersión simboliza la justificación
del creyente, el perdón de sus pecados y su completa regeneración en Jesucristo.
Pero al vivir la vida cristiana, nuestros pies se empolvan por el camino. Por lo tanto,
necesitamos ir a Jesús para recibir la limpieza.
El lavamiento de los pies es un pequeño bautismo. Simboliza esta limpieza y nos recuerda
siempre a depender de la sangre de Jesús para alcanzarla.

Pantalla
26
Juan 13:10
Le dijo Jesús:
«El que se ha lavado no tiene necesidad de lavarse más que los pies, pues está todo
limpio.»

Ahora comprendemos mejor las palabras de Jesús: el que está limpio (por el
bautismo) no necesita ser bautizado nuevamente cuando se equivoca, porque no ha perdido su
fe en Cristo.
El lavamiento de los pies es una garantía continua de que la sangre de Cristo nos limpia
de todo pecado.
Recordemos, sin embargo, que el bautismo y el lavamiento de los pies no tienen en sí
virtud para limpiarnos: Cristo es el único que, a través de estos ritos, nos limpia.

Pantalla
27
Juan 6:56,57
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y
yo en él.
Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, de la misma manera el que
me come también vivirá por mí.

Apocalípsis 3:20
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi
voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.

Cuando participamos de los servicios del lavamiento de los pies y de la Santa
Cena, fortalecemos nuestra comunión con el Salvador.

Pantalla
28
Gálatas 2:20
Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo
yo, sino que Cristo vive en mí.

Efesios 3:17
(...) para que Cristo habite en vuestros corazones por
medio de la fe.

Al participar del servicio del lavamiento de los pies y de la Santa Cena,
renovamos nuestro pacto con el Señor Jesús y lo invitamos nuevamente a morar en nuestros
corazones, reforzando los lazos que nos unen a El.

Pantalla
29
1 Corintios 10:16,17
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la
comunión de la sangre de Cristo?
El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
Puesto que el pan es uno solo, nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo; pues todos
participamos de un solo pan.

Y, por supuesto, al participar del lavamiento de los pies y la Santa Cena, los
vínculos entre cristianos se fortalecen.
Estos servicios nos unen y nos hacen concientes de que pertenecemos a una gran familia: la
iglesia de Dios.

Pantalla
30
Mateo 26:29
Pero os digo que desde ahora no beberé más de este
fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi
Padre.

No olvidemos: no hay nada mágico en el servicio de Santa Cena.
Sin embargo, el servicio nos recuerda la muerte y resurrección de Cristo y Su presencia
constante con nosotros.
También aviva en nosotros la esperanza de Su pronto retorno en gloria, esperanza tan
querida por nuestros corazones cristianos.

Pantalla
31
1 Corintios 11:26
Todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa,
anunciáis la muerte del Señor, hasta que él venga.

Apocalípsis 19:7,9
Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han
llegado las bodas del Cordero. (...)
Bienaventurados los que han sido llamados a la cena de las bodas del Cordero.

Cada vez que participamos de la Santa Cena, es un anticipo del día cuando, en
el Reino de Dios, nos sentemos a la mesa con Jesús.

Pantalla
32
Agradezcamos a Dios Sus bondades para con nosotros:
Señor,
Sabemos que nunca debemos olvidar el gran precio que estuvistes dispuesto a pagar por
nuestra salvación: la muerte de tu Unigénito Hijo, Jesucristo.
Para recordarnos este sacrificio, nos has dejado maravillosos recordativos como lo son la
Santa Cena y el servicio previo, el lavamiento de los pies.
Por favor, concédenos el participar de ambos para que, a través de ellos, nuestros lazos
contigo sean estrechados, así como también con los demás creyentes.
Es esta nuestra petición, en el Nombre de Jesucristo.
Amén.

El examen de la lección 9 le espera
(Disponible en inglés y francés
solamente.)

Fuente de las imágenes de esta lección
Pantalla 1: Imagen en la revista: «Adventist Review» (Special
Edition - «Time to Go Deeper»), p.20. Pantalla 2: Used by permission.
Copyright © 1954, 1982 by Review and Herald® Publishing Association, USA. All Rights
Reserved. GREER, Arlo. Imagen en el libro: «The Bible Story, volume 2» (MAXWELL, Arthur
S.), p.116. Pantalla 3: DORE, Gustave. Imagen en el libro: «La Bible de
Gustave Doré», Lausanne, Edita, 1994, p.63. Pantalla 4: Imagen en la
revista: «The Watchtower» (el 15 de Febrero de 1990), Watch Tower Bible and Tract
Society, p.10. Pantalla 5: Imagen en el libro: «The Bible in Pictures
for Little Eyes» (TAYLOR, Kenneth N.), Moody Press, Chicago, 1956, p.160.
Pantalla 6: STEEL, John. Imagen en el libro: «God Cares, volume 2» (MAXWELL, C.
Mervyn), Pacific Press Publishing Association, 1985, p.48. Pantalla 7: MANTEGNA,
Andrea. «The Crucifixion» (1456-1460), Museo Le Louvre, Paris. Imagen en el libro: «La
Peinture de la Renaissance Italienne» (BECK, James H.), Editions Könemann, 1999, p.258.
Pantalla 8: MANISCALCO, Joe. Imagen en el CD: «Images from the Bible and Sacred
History CD», Chosen Works, MLI Software, JM128.BMP. Imagen modificada por Cyberspace
Ministry. Pantalla 9: DA VINCI, Leonardo. «The Last Supper», Santa
Maria delle Grazie, Milano, Italia. Pantalla 10: Imagen en el libro:
«The Bible in Pictures for Little Eyes» (TAYLOR, Kenneth N.), Moody Press, Chicago,
1956, p.163. Pantalla 11: Used by permission. Copyright © 1957, 1985 by
Review and Herald® Publishing Association, USA. All Rights Reserved. REMMEY, Paul. Imagen
en el libro: «The Bible Story, volume 9» (MAXWELL, Arthur S.), p.62. Pantalla
12: Imagen en la revista: «The Watchtower» (el 1 de Abril de 1993), Watch Tower
Bible and Tract Society, p.32. Pantalla 13: PAYTON REID, R. Imagen en el
libro: «The Bible Picture Book» (CHALMERS, Muriel J.), Thomas Nelson and Sons, London,
p.70. Pantalla 14: COLEMAN, Ralph Pallen. Imagen en el libro: «The Way,
the Truth, and the Life», Philadelphia, The John C. Winston Company, 1958, p.71.
Pantalla 15: STUTZMAN, Mark. Imagen en la revista: «Canadian Adventist
Messenger» (Enero 1996), SDA Church in Canada, Página Cobertura. Pantalla 16: Fuente
desconocida. Pantalla 17: Imagen en la revista: «The Watchtower» (el 1
de Abril de 1998), Watch Tower Bible and Tract Society, p.32. Pantalla 18: Used
by permission. Copyright © 1957, 1985 by Review and Herald® Publishing Association, USA.
All Rights Reserved. REMMEY, Paul. Imagen en el libro: «The Bible Story, volume 9»
(MAXWELL, Arthur S.), p.64. Pantalla 19: Imagen en la revista: «The
Watchtower» (el 15 de Julio de 1990), Watch Tower Bible and Tract Society, p.8.
Pantalla 20: DORPH, Anton. «Head of Christ», Lynge Iglesia, Lynge, Dinamarca.
Pantalla 21: BROWN, Ford Madox. «Christ Washing Peter's Feet» (1852-1856), The
Tate Gallery, Londres. Imagen en el libro: «Charlton Heston Presents the Bible», GT
Publishing, New York, 1997, p.201. Pantalla 22: Imagen en la revista:
«The Watchtower» (el 15 de Marzo de 1994), Watch Tower Bible and Tract Society, p.1.
Pantalla 23: Used by permission. Copyright © 1957, 1985 by Review and Herald®
Publishing Association, USA. All Rights Reserved. REMMEY, Paul. Imagen en el libro: «The
Bible Story, volume 9» (MAXWELL, Arthur S.), p.58,59. Pantalla 24: Fotografías
por STENBAKKEN, Erik. En la revista: «Signs of the Times» (Agosto 1999), Pacific Press
Publishing Association, p.24,25. Imagen compuesta por Cyberspace Ministry.
Pantalla 25: Fotografía por TANK, Duane. Imagen en la revista: «Signs of the
Times» (Enero 2000), Pacific Press Publishing Association, p.10. Pantalla 26: MANISCALCO,
Joe. Imagen en la revista: «La Sentinelle» (Abril 1994), Pacific Press Publishing
Association, p.12. Pantalla 27: BLOCH, Carl. «Emmaus», Loderup Iglesia,
Skaane, Suecia. Pantalla 28: BLOCH, Carl. Imagen en el libro: «The
Living Bible Encyclopedia in Story and Pictures, volume 6», New York, H.S. Stuttman Co.
Inc., 1968, p.796-b. Pantalla 29: Imagen en la revista: «The
Watchtower» ( el 15 de Marzo de 1998), Watch Tower Bible and Tract Society, p.31.
Pantalla 30: Imagen en: «Le Moniteur», Pacific Press Publishing Association,
Segundo Trimestre 2000, Página Cobertura. Pantalla 31: CONVERSE, James.
Imagen en el libro: «God Cares, volume 2» (MAXWELL, C.Mervyn), Pacific Press Publishing
Association, 1985, p.469. Pantalla 32: Fotografía por PhotoDisc. Imagen
en la revista: «Adventist Review» (Julio 1999), p.9.
Las fotos, gráficas o dibujos que aparecen en esta lección y que
están protegidas por los derechos de autor y bajo las cuales no aparece el consentimiento
para publicarlas, han sido utilizadas con propósitos no lucrativos de acuerdo con la
sección 107 de las leyes de derechos de autores de los Estados Unidos (disponible en inglés y francés solamente),
y con el artículo 29 de las leyes de derechos en Canadá, capítulo C-42 (disponible en inglés y francés solamente),
las cuales especifican que pueden ser usadas sin el consentimiento o aprobación de los
autores. Aquellas imágenes que aparecen y bajo las cuales no se menciona al autor es
porque son del dominio público o no han sido protegidas todavia por dichas leyes.
Cualquier persona que pueda proveernos algun dato que identifique a un autor desconocido
para nosotros, apreciaríamos lo hiciera comunicándose a través del correo electrónico
a la dirección que aparece al pie de este página, para que podamos hacer las
correcciones debidas. Es nuestra intención el cumplir por completo con las leyes para
proteger los derechos literarios del propietario.

El examen de la lección 9 le espera
(Disponible en inglés y francés
solamente.)


Clique aquí para
enviarnos sus preguntas o comentarios sobre nuestro sitio de Web o nuestros productos.
Copyright ©2002 Cyberspace Ministry