¿Ladrones
en la Iglesia?
Pantalla 1
Pidamos a Dios Su dirección al estudiar esta lección:
Padre nuestro,
Tienes preparadas tantas bendiciones para aquellos que desean seguirte.
Es por ello que pedimos nos ilumines a través del poder de Tu Espíritu para que, al
abrir Tu Palara, comprendamos Tu voluntad, y por Tu poder obrando en nosotros, pongamos en
práctica las cosas que nos enseñes.
Es nuestra oración, en el Nombre de Jesús.
Amén.

Pantalla 2
Salmo 50:10-12
Míos son todos los animales del bosque, los millares del
ganado en mis montes. Conozco todas las aves de las alturas, y las criaturas del campo son
mías.
Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y su plenitud.
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Como Creador del Universo, Dios reclama el derecho de propiedad sobre todo lo
que existe.

Pantalla 3
Salmo 24:1,2
De Jehovah es la tierra y su plenitud, el mundo y los que
lo habitan. Porque él la fundó.
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Job 41:11
[Dijo Jehovah:] «¡Todo lo que hay debajo del cielo,
mío es!»
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Deuteronomio 10:14
He aquí, de Jehovah tu Dios son los cielos y los cielos
de los cielos, la tierra y todo lo que en ella hay.
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Toda la tierra pertenece a Dios, Creador de todas las cosas.

Pantalla 4
Dios es nuestro Creador y Redentor. Por lo tanto, somos Su propiedad
también:
«Reconoced que Jehovah es Dios; él nos hizo, y no
nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.» (Salmo 100:3)
«Pero ahora, así ha dicho Jehovah, el que te creó, oh Jacob; el que te formó, oh
Israel: "No temas, porque yo te he redimido. Te he llamado por tu nombre; tú eres
mío".» (Isaías 43:1)
«¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros,
el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Pues habéis sido comprados por precio.»
(1 Corintios 6:19,20)

Pantalla 5
Hageo 2:8
«Mía es la plata y mío es el oro,» dice Jehovah de
los Ejércitos.
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Sin embargo, no reconocemos tan facilmente que toda la plata y el oro también
le pertenecen a Dios...

Pantalla 6
Deuteronomio 8:17,18
No sea que digas en tu corazón:
«Mi fuerza y el poder de mi mano me han traído esta prosperidad.»
Al contrario, acuérdate de Jehovah tu Dios. El es el que te da poder para hacer riquezas.
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Contrario a lo que podamos pensar, debemos a Dios todas las riquezas que
podamos hacer durante nuestra vida.

Pantalla 7
1 Crónicas 29:11,12,14,16
Tuyos son, oh Jehovah, la grandeza, el poder, la gloria,
el esplendor y la majestad; porque tuyas son todas las cosas que están en los cielos y en
la tierra. Tuyo es el reino, oh Jehovah, y tú te enalteces como cabeza sobre todo.
Las riquezas y la honra provienen de ti. (...)
Porque, ¿quién soy yo, y qué es mi pueblo, para que podamos ofrecer espontáneamente
cosas como éstas, siendo todo tuyo, y que de lo que hemos recibido de tu mano, te damos?
(...)
Oh Jehovah, Dios nuestro, toda esta abundancia (...), de tu mano proviene y todo es tuyo.
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Dios es quien nos da el poder de ganar riquezas, las cuales le pertenecen por
completo.

Pantalla 8
Mateo 25:14
El reino de los cielos será semejante a un hombre que al
emprender un viaje largo, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
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Lucas 12:42
¿Quién es, pues, el mayordomo fiel y prudente, a quien
el señor pondrá sobre los de su casa?
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Jesús frecuentemente nos comparó a mayordomos a quienes Dios les confió Sus
riquezas.
Debemos administrar nuestros bienes con sabiduría y fidelidad.

Pantalla 9
Lucas 16:1,2
Dijo [Jesús] también a sus discípulos:
«Había cierto hombre rico, el cual tenía un mayordomo; y éste fue acusado delante de
él como derrochador de sus bienes. Su señor le llamó y le dijo:
"¿Qué es esto que oigo de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás ser
mayordomo."»
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Un día, Dios nos va a pedir cuentas de nuestra mayordomía; es decir, de la
manera en la que administramos el dinero que nos confió.

Pantalla 10
1 Corintios 4:2
Ahora bien, lo que se requiere de los mayordomos es que
cada uno sea hallado fiel.
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Salmo 116:12
¿Qué daré a Jehovah por todas sus bendiciones para
conmigo?
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Mateo 22:21
Por tanto, dad al César lo que es del César, y a Dios
lo que es de Dios.
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Para dirigirnos en la manera en la que debemos administrar las riquezas que nos
ha confiado, Dios a establecido un plan financiero preciso para que los sigamos.
Al participar de este plan, expresaremos nuestra gratitud por todas Sus bendiciones.

Pantalla 11
Proverbios 3:9
Honra a Jehovah con tus riquezas y con las primicias de
todos tus frutos.
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Malaquías 3:10
Traed todo el diezmo al tesoro, y haya alimento en mi
casa.
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La primera parte del plan financiero de Dios consiste en la devolución del
diezmo de todas nuestras entradas; es decir, una décima parte de lo que ganamos.

Pantalla 12
Levítico 27:30,32
Todos los diezmos de la tierra, tanto de la semilla de la
tierra como del fruto de los árboles, pertenecen a Jehovah. Es cosa sagrada a Jehovah.
(...)
Todo diezmo del ganado vacuno o del rebaño, de todo lo que pase bajo el cayado, el
décimo será consagrado a Jehovah.
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Notemos este punto importante: no damos un diezmo de nuestros ingresos.
Devolvemos un diezmo, porque le pertenece a Dios.
El principio del diezmo es tan fácil, que aun un niño pequeño lo entiende:
- si ganamos 100, devolvemos 10;
- si ganamos 1000, devolvemos 100;
- etc.

Pantalla 13
Génesis 14:18-20
También Melquisedec, rey de Salem, quien era sacerdote
del Dios Altísimo, sacó pan y vino y le bendijo diciendo: «Bendito sea Abram del Dios
Altísimo.» (...) Y Abram le dio a él el diezmo de todo.
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Génesis 28:20-22
Jacob también hizo un voto diciendo:
«Si Dios está conmigo y me guarda en este viaje que realizo, (...) Jehovah será mi
Dios. Esta piedra que he puesto como memorial será una casa de Dios, y de todo lo que me
des, sin falta apartaré el diezmo para ti.»
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En tiempos de Abraham y Jacob, el pueblo de Dios ya devolvía el diezmo de todo
al Señor.

Pantalla 14
Mateo 23:23
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!
Porque entregáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino; pero habéis omitido lo
más importante de la ley, a saber, el juicio, la misericordia y la fe.
Era necesario hacer estas cosas sin omitir aquéllas.
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También Jesús aprobó el principio del diezmo, describiéndolo como algo que
debemos hacer y no descuidar.
Tomemos nota cuidadosa de Sus palabras: «sin omitir aquéllas»,
es decir, sin descuidar de devolver el diezmo de todo.

Pantalla 15
Números 18:21,26
He aquí, he dado a los hijos de Leví todos los diezmos
de Israel, como heredad, a cambio del servicio que llevan a cabo en el tabernáculo de
reunión. (...)
Habla a los levitas y diles:
«Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos como vuestra
heredad, vosotros presentaréis, como ofrenda alzada a Jehovah, el diezmo del diezmo.»
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Bajo el viejo pacto, el diezmo era el salario de los levitas, a quienes se les
había asignado el trabajo del Santuario (el tabernáculo de reunión).
Notemos que ellos mismos tenían que devolver un diezmo de este diezmo.

Pantalla 16
1 Corintios 9:13,14
¿No sabéis que los que trabajan en el santuario comen
de las cosas del santuario; es decir, los que sirven al altar participan del altar?
Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.
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Bajo el nuevo pacto, el trabajo del santuario terrenal había sido abolido por
el sacrificio de Jesús en la cruz. El trabajo de los levitas no era ya necesario.
Los diezmos son ahora el salario de aquellos cuyas vidas son totalmente dedicadas a la
predicación del evangelio.

Pantalla 17
Ezra 2:68
Algunos de los jefes de las casas paternas, cuando
llegaron a la casa de Jehovah que estaba en Jerusalén, hicieron ofrendas voluntarias para
la casa de Dios.
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Para la segunda parte de Su plan financiero, Dios estableció el sistema de
ofrendas, cuya cantidad es de acuerdo a como lo decida el donante.

Pantalla 18
El plan financiero de Dios también incluye ofrendas voluntarías:
«Di a los hijos de Israel que tomen para mí una
ofrenda; de todo hombre cuyo corazón le mueva a hacerlo tomaréis mi ofrenda.» (Éxodo
25:2)
«Y el pueblo se regocijó por haber contribuido con ofrendas voluntarias, porque con un
corazón íntegro habían hecho a Jehovah ofrendas voluntarias.» (1 Crónicas 29:9)
«Porque, ¿quién soy yo, y qué es mi pueblo, para que podamos ofrecer espontáneamente
cosas como éstas, siendo todo tuyo, y que de lo que hemos recibido de tu mano, te damos?
(...) Con rectitud de corazón te he ofrecido voluntariamente todo esto. Y ahora he visto
con alegría que tu pueblo que se encuentra aquí ha dado para ti espontáneamente.» (1
Crónicas 29:14,17)

Pantalla 19
Deuteronomio 16:17
Cada uno lo hará con el presente de su mano, conforme a
lo que Jehovah tu Dios te haya bendecido.
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Hechos 11:29
Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que
tenía, determinaron enviar una ofrenda para ministrar a los hermanos que habitaban en
Judea.
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La cantidad de nuestras ofrendas es según nosotros lo decidamos.
Cada quien da de acuerdo a su generosidad y prosperidad.

Pantalla 20
Marcos 12:41-44
Estando Jesús sentado frente al arca del tesoro,
observaba cómo el pueblo echaba dinero en el arca. Muchos ricos echaban mucho, y una
viuda pobre vino y echó dos blancas, que equivalen a un cuadrante.
El llamó a sus discípulos y les dijo:
«De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que echaron en el arca.
Porque todos han echado de su abundancia; pero ésta, de su pobreza, echó todo lo que
tenía, todo su sustento.»
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Dios valora la cantidad de nuestras ofrendas de acuerdo a lo que ganamos.

Pantalla 21
Malaquías 3:7-9
«Desde los días de vuestros padres os habéis apartado
de mis leyes y no las habéis guardado. ¡Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros!»,
ha dicho Jehovah de los Ejércitos.
«Pero vosotros dijisteis: "¿En qué hemos de volver?" ¿Robará el
hombre a Dios? ¡Pues vosotros me habéis robado!
Pero decís: "¿En qué te hemos robado?" ¡En los diezmos y en las
ofrendas!
Malditos sois con maldición; porque vosotros, la nación entera, me habéis robado.»
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Desafortunadamente, mucha gente, aunque dicen seguir a Dios, rehusan fielmente
tomar parte de Su plan financiero de los diezmos y ofrendas.

Pantalla 22
Mateo 6:24
Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá al
uno y amará al otro, o se dedicará al uno y menospreciará al otro.
No podéis servir a Dios y a las riquezas.
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2 Timoteo 3:1,2
También debes saber esto: que en los últimos días se
presentarán tiempos difíciles. Porque habrá hombres amantes de sí mismos y del dinero.
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Al acercarnos al tiempo del fin, muchos más harán de las riquezas su dios.

Pantalla 23
Marcos 8:36,37
Pues, ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero
y perder su alma?
Porque, ¿qué dará el hombre en rescate por su alma?
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El amor al dinero será la causa de ruina de muchos a los que Dios ha estado
llamando a ser salvos.
Al devolver el diezmo y dar ofrendas, el plan financiero de Dios precisamente está
tratando de evitar que el amor al dinero sea un impedimento en nuestras vidas, para que no
perdamos de vista los tesoros celestiales que Dios tiene preparados para cada uno de
nosotros.

Pantalla 24
El egoismo y el amor al dinero nos privan de la presencia de Dios:
«Porque el amor al dinero es raíz de todos los males;
el cual codiciando algunos, fueron descarriados de la fe y se traspasaron a sí mismos con
muchos dolores.» (1 Timoteo 6:10)
«Mirad, guardaos de toda codicia, porque la vida de uno no consiste en la abundancia de
los bienes que posee.» (Lucas 12:15)
«"Pero vosotros buscáis mucho y halláis poco; y lo que lleváis a casa, de un
soplo yo lo hago desaparecer. ¿Por qué?", dice Jehovah de los Ejércitos.
"Porque mi casa está en ruinas, mientras que cada uno de vosotros se ocupa de su
propia casa."» (Hageo 1:9)

Pantalla 25
Asegurémonos de que nuestras riquezas no nos mantengan alejados de
Dios:
«Cuando se multipliquen tus vacas y tus ovejas, cuando
se multipliquen la plata y el oro, y cuando se multiplique todo lo que tienes, entonces se
llegue a enaltecer tu corazón y te olvides de Jehovah tu Dios (...).» (Deuteronomio
8:13,14)
«No me des pobreza ni riqueza. Sólo dame mi pan cotidiano; no sea que me sacie y te
niegue, o diga: "¿Quién es Jehovah?"» (Proverbios 30:8,9)
«Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida a los
que la poseen.» (Proverbios 1:19)
«Porque esto lo sabéis muy bien: que ningún (...) avaro, el cual es idólatra, tiene
herencia en el reino de Cristo y de Dios.» (Efesios 5:5)

Pantalla 26
Es mejor acumular tesoros en el cielo que en la tierra:
«No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde
la polilla y el óxido corrompen, y donde los ladrones se meten y roban. Más bien,
acumulad para vosotros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido corrompen, y
donde los ladrones no se meten ni roban. Porque donde esté tu tesoro, allí también
estará tu corazón.» (Mateo 6:19-21)
«Más bien, buscad su reino, y estas cosas os serán añadidas.» (Lucas 12:31)
«A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las
riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en
abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras,
dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen
mano de la vida eterna.» (1 Timoteo 6:17-19, RVA 1960)

Pantalla 27
Mateo 25:20,21
«Señor, me entregaste cinco talentos; he aquí he
ganado otros cinco talentos.»
Su señor le dijo:
«Bien, siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el
gozo de tu señor.»
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Mateo 25:30
Al siervo inútil echadlo en las tinieblas de afuera.
Allí habrá llanto y crujir de dientes.
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Cuando regrese, Jesucristo «recompensará a cada uno
conforme a sus hechos» (Mateo 16:27).
Nuestra recompensa será un reflejo de la manera en la que hayamos administrado las
posesiones de Dios aquí, en esta vida.

Pantalla 28
Isaías 48:18
¡Oh, si hubieras estado atento a mis mandamientos!
Tu paz habría sido como un río, y tu justicia como las ondas del mar.
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Hechos 20:35
Tener presente las palabras del Señor Jesús, que dijo:
«Más bienaventurado es dar que recibir.»
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Ricas bendiciones le esperan a quienes siguen fiel y generosamente el plan
financiero de Dios.
Pero no olvidemos que Dios desea que demos alegremente.

Pantalla 29
Dios desea que demos alegremente, y no con amargura o bajo obligación:
«Cada uno dé como propuso en su corazón, no con
tristeza ni por obligación; porque Dios ama al dador alegre.» (2 Corintios 9:7)
«El que comparte, con liberalidad (...).» (Romanos 12:8)
«Todo hombre de corazón generoso traiga una ofrenda para Jehovah: oro, plata, bronce.
(...) Y todo aquel a quien le impulsó su corazón y todo aquel a quien su espíritu le
movió a la generosidad trajeron la ofrenda de Jehovah.» (Éxodo 35:5,21)
«Sin falta le darás [al pobre], y no tenga dolor tu corazón por hacerlo, porque por
ello te bendecirá Jehovah tu Dios en todas tus obras y en todo lo que emprenda tu mano.»
(Deuteronomio 15:10)

Pantalla 30
Malaquías 3:10
«Traed todo el diezmo al tesoro, y haya alimento en mi
casa. Probadme en esto», ha dicho Jehovah de los Ejércitos, «si no os abriré las
ventanas de los cielos y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.»
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La Palabra de Dios es clara: lograremos ir más lejos con las nueve décimas
bendecidas por Dios, que con las diez sin Su bendición.
¡Dios nos invita a poner esta promesa a prueba!

Pantalla 31
Ricas bendiciones esperan a los mayordomos fieles y generosos:
«Honra a Jehovah con tus riquezas y con las primicias de
todos tus frutos. Así tus graneros estarán llenos con abundancia, y tus lagares
rebosarán de vino nuevo.» (Proverbios 3:9,10)
«Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen indebidamente,
sólo para acabar en escasez.» (Proverbios 11:24)
«Yo he sido joven y he envejecido; pero no he visto a un justo desamparado, ni a sus
descendientes mendigando pan.» (Salmo 37:25)
«Dad, y se os dará; medida buena, apretada, sacudida y rebosante se os dará en vuestro
regazo.» (Lucas 6:38)

Pantalla 32
Dios proveerá todas las necesidades del mayordomo fiel:
«El que siembra escasamente cosechará escasamente, y el
que siembra con generosidad también con generosidad cosechará. Cada uno dé como propuso
en su corazón, no con tristeza ni por obligación; porque Dios ama al dador alegre. Y
poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo
siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra.» (2
Corintios 9:6-8)
«Desde que comenzaron a traer la ofrenda a la casa de Jehovah, hemos comido y nos hemos
saciado, y ha sobrado mucho. Porque Jehovah ha bendecido a su pueblo, y ha sobrado esta
gran cantidad.» (2 Crónicas 31:10)

Pantalla 33
Agradezcámosle a Dios por todas las bendiciones que nos ha concedido:
¡O Señor!
Nos has creado; conoces nuestro corazón, y sabes lo fácil que es que seamos tentados por
el amor al dinero.
Pero nos has dado un plan que puedo protegernos contra este peligro, al mismo tiempo que
nos concede el privilegio de participar del financiamiento y progreso de Tu obra.
Con un corazón agradecido, deseamos poner a prueba Tu promesa, devolviéndote fielmente
el diezmo de todas nuestras entradas, y dando una ofrenda voluntaria, que será de acuerdo
a nuestras posibilidades.
Por favor, permite que lleven buenos frutos para el adelante de Tu obra, y por favor,
provee para nuestras necesidades. En el Nombre de Jesús oramos.
Amén.

El examen de la lección 38 le espera
(Disponible en inglés y francés
solamente.)


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